El carro de una madre

©Brendaliz Figueroa, abril 2010

Monto la cartera, el bulto de lactancia, el almuerzo, los pañales, los “ wipes”, las ziploc y los guantes que pidieron en el cuido. No debo olvidar las cuatro botellas de leche para el niño ni los envases de comida y postre. Tengo que echar las cucharas, porque si no, ¿con qué va a comer? Que no se quede el juguetito del nene para que se entretenga en el carro.

Tengo el car seat, el espejo, los muñecos que cuelgan del espejo, un leoncito colgando por la ventana, resultados de placas de pecho que le han hecho a mi hijo, un conejo de organza con alcanfor adentro, la colección de discos compactos de Atención Atención, Baby Einstein, Baby Lullabies, Profesor Bebé, música clásica  y hasta la madre de los tomates. Una sabanita por si le da frío, y una ropa extra por si se ensucia…

El “Cadillac Sedan de Ville” (el coche del niño) anda de paseo también de vez en cuando en el auto, junto con el “mat”  que tiene juegos integrados, el “cover”  para el carrito de compras y el plástico del coche por si llueve.

Si en esos días he ido a hacer compra, posiblemente todavía tenga una caja de 204 pañales rodando por ahí. A veces tengo la intención de llevar alguna pieza de ropa al laundry, y en esas pasan semanas, hasta que  la pieza se mezcla con el babero del muchachito o con algún zapatito de bebé que ha perdido su pareja.

Al área de bebés en el cuido tengo que entrar con medias, por lo que en algunas ocasiones, dependiendo de los zapatos que me vaya a poner ese día para trabajar, llego en “chanclas”  al cuido, para no pasar doble trabajo. Por eso puedo encontrar un par de chancletas o un par de tacos por ahí, quién sabe si debajo de los asientos.

Mi carro parece un circo. La payasa al volante, y el monito va atrás. No me sorprendería que un día de estos me saliera un elefante del asiento trasero.

Ah, y si hay que montar a alguien en el carro, por la razón que sea, lo hago sin problemas  y sin complejos. ¿Qué es el carro? Un medio de transportación. Monto a quien sea, y con orgullo.

El carro de una madre es como su corazón: hay espacio para todo y para todos.

(Nota: Este fin de semana recogí el carro, obligada por mi esposo. Él se encargó de la limpieza. Quedó como nuevo).

26 de abril de 2010

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  1. Esa es la realidad de muchas madres. Los autos dejan de ser nuestros para convertirse de los babies. Creo que todas las que lean esta anécdota se va a sentir familiarizada.

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  2. Nena y lo que falta!
    Deja que empieze a comer…que si le diste un bibi en el camino, le dió por tirarlo y se metió por debajo del asiento y sabe Dios cuando lo encuentres…ahhh y ni te cuento de los famosos cheerios….que cuando sacas el tiempo de recoger el carro puedes recolectar fácil una bolsa de ellos debajo de los asientos…. Mi marido se escandaliza cada vez que tiene que usar mi guagua…ya sabes lo mio es todo doble! jaja

    Muy bueno este…me encantó…es toda una realidad

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  3. En este tengo que comentar…he leído casi todos los escritos y hasta los privados por email. Amiga me encanta este espacio….es un momento para reirme de todas las cosas que a veces me parecen un abismo…y hay muchas otras que están viviendo lo mismo…jajaja
    Al menos tuviste a alguien dispuesto a limpiarte el carro….a mi me lo critican, pero para allá ni miran….Pero ese MAMA MOBILE no se cansa….no no no… llega a dónde sea…a tiempo y no le falta nada…No me hago responsable de cómo yo llegue…pero llegué!

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    • Gracias por tus comentarios, Vernette. Recuerda que mi bebé es más pequeño que tu hija. Probablemente en par de años mi esposo para acá ni mire. Te cuento que me dura el carro recogido todavía. Digo, ya mismo le toca otro recogido/limpieza, pero me ha durado, lo que me tiene en shock!!! Eso es… la cosa es llegar a nuestros destinos, no importa cómo esté el carro.

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  4. Me ha tomado tiempo dejarte el comentario, pero por fin llegué. Sabes que comparto tu situación. Tengo un baby supply en el mío: chubs, pampers, bolsitas, ropita extra, etc. Y aunque para otros parezca un reguero, yo sé exactamente dónde está cada cosa. Mi problema es que siempre que recojo, en la próxima salida me hace falta algo de lo que usualmente estaba en el carro y saqué. ¡Es una crisis! 😉

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    • Eso es lo que dice la gente, que uno tiene un reguero. Ante los ojos de uno, ese llamado “reguero” es tremenda organización, porque sabemos en dónde está cada cosa. Es mejor tener muchas cosas en el carro, porque cuando menos lo esperamos, algo de eso necesitamos. Mujer precavida vale por dos.

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  5. Me identifico tanto!!!!! Jijiji yo tengo tres!!! Imaginate!!!! 11,9 y 2 meses tiene la bebita!!!!!!!! Tengo desde juegos, zapatos, abrigos!!!!!! Los chicos le dicen el party bus de mama!!!!!!!!

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    • Ea, muchacha, de todas las edades, wow… Apuesto a que has encontrado cereal o galletitas viejas en el carro. Adivinas la edad de la comida por lo duras o por cuán rotas están…jajaja.

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