Subscribe via RSS Feed

Featured Articles

  • “Solo tú sabes, madre querida” – nueva canción de José Nogueras

    “Solo tú sabes, madre querida” – nueva canción de José Nogueras

    Dedicada a todas las madres… Es con gran placer que les presento la nueva canción de José Nogueras, “Sólo tú sabes, madre querida“, aquí en Lactando y Contando. Pueden escuchar un “anticipo” de la canción haciendo “click” aquí mismo, o pueden bajar la canción directamente de itunes.  Sólo tú sabes, madre querida Autor: José Nogueras [...]

  • Días retantes

    Días retantes

    Días “retantes” ©Brendaliz Figueroa, 9 de noviembre de 2010 Admito que quería escribir “días difíciles”, pero para evitar sonar negativa, utilicé la palabra retante. Qué “cute” yo.  Sí, ajá, si alguien me viera el semblante, lo menos que pensaría es que soy “cute” o algo parecido a eso. Hoy es uno de esos días en [...]

  • Con el mismo amor

    Con el mismo amor

    15 de abril de 2010 Dedicado a una persona especial Comparto la dicha de la maternidad de manera simultánea con mi mejor amiga, la madrina de mi boda y la madrina de mi hijo. Nuestros “due dates” tenían diferencia de sólo cuatros semanas. No éramos cuatro mujeres embarazadas a la misma vez, sino dos, porque [...]

  • De cuando me enteré que estaba embarazada

    De cuando me enteré que estaba embarazada

    28 de enero de 2010 Era diciembre de 2008, y cuando se lo informamos a los papás de mi esposo (por la cámara, por internet, porque viven en otro continente) y les dijimos que el due date era 22 de agosto, ellos dijeron: “Ahí estaremos en verano”. Que quééééé? Ni pa’l carajo. No way.  Nosotros [...]

  • Sombrero de Pascua

    Sombrero de Pascua

    31 de marzo de 2010 Por alguna extraña razón, en el cuido de mi hijo olvidaron notificarme que había que hacer un sombrero de Pascua para hoy. Me enteré ayer a las 6:40pm. Me negaba a que mi hijo fuera al cuido sin sombrero, por lo que me di a la tarea de inventar algo [...]

¿Padre ausente o presente?

¿Padre ausente o presente?

Un papá no es el que dona el material para que la mujer quede embarazada. Padre es aquel que estando presente físicamente, se siente así, presente, y cuando está ausente, también es como si estuviera ahí.

Yo tuve y tengo todo lo contrario. Tuve un padre que mientras crecí, vivía con nosotros. Hasta el momento de mi boda estuvo casado con mi mamá. Sin embargo, no tuve un padre más padre que otras personas que no ven a los suyos. El mío, presente, parecía -y sigue- ausente.

Cuando estaba embarazada albergaba la esperanza de que algo iba a cambiar. Hace casi cuatro años que soy madre, y me equivoqué.

Este año repitió su hazaña histórica de decidir libremente no pasar el día con sus hijos. Sus hijos que planificaron un desayuno home/self made y lo invitaron (para luego ir todos a la playa) pero él no fue quién ni de contestar si iba o no. Sus hijos ya adultos con sus vidas hechas, que intentan que para él no sea tan difícil pasar tiempo con ellos…esos hijos que nunca cometieron locuras, que siempre han sido buenas personas, que cumplieron a cabalidad con su responsabilidad de ser buenos estudiantes, de continuar estudios, de convertirse en profesionales y ser personas de bien.

Pues esta mañana la que se cansó de excusas baratas y de sentir que venir a vernos y compartir con nosotros (y su nieto) era demasiado fui yo.  A su respuesta de “total, yo ni desayuno, ni sé para qué voy a ir”, le riposté “bueno, somos tus hijos, te invitamos, puedes venir aunque sea a compartir”. Como parece que le estuvo malo, se caldearon los ánimos de parte y parte, y terminé acabando la llamada abruptamente. No le tengo que rogar a él ni a nadie que pase tiempo con nosotros. Bastante tiempo perdió cuando éramos niños. El afán por intentar recuperarlo debe ser suyo, no mío.

Desayunamos y nos fuimos para la playa. El día estaba espectacular, y mi hijo lo pasó muy bien con su padre, a quien, evidentemente inspirada en mi experiencia, supe escoger. Sin importar las distancias físicas, mi hijo nunca va a tener un padre ausente.

 

 

 

 

 

¡Qué afortunada soy!

¡Qué afortunada soy!

©Brendaliz Figueroa Guzmán

El sábado tuve la oportunidad de visitar un campamento de niños y jóvenes con discapacidades. No fui sola. Éramos mi esposo, mi hijo y yo.

Qué mucha falta nos hace a veces tener estas experiencias tan de cerca para recordarnos lo afortunados que somos, y todas las razones que tenemos para dar gracias todos los días.

Todo el personal regala su tiempo y está allí en el campamento 24/7 durante una semana de mucho trabajo, mucho esfuerzo y muy poco descanso. Cada niño/jovencito tiene un voluntario asignado que no se separa de su lado. Las personas detrás de este monumental acto de amor trabajan todo el año para recaudar los fondos necesarios y poder llevar a cabo el campamento.

Tanto niños como voluntarios estaban allí con sus sonrisas a flor de piel, gozando de las cosas más simples de la vida. ¡Y tanto que nos quejamos los que menos podemos!

Necesitamos más almas nobles y caritativas, e insisto, necesitamos ser más agradecidos.

¿Contaste tus bendiciones hoy?

###

3 de junio de 2013

Un embarazo y un bebé feliz

Un embarazo y un bebé feliz

© Brendaliz Figueroa Guzmán

Luego de ver a mi hijo por primera vez y compartir con él, una compañera de trabajo me dijo: “Wow, tu nene es tan sociable y feliz. ¿Cómo hiciste eso?”

Me puso a pensar por un segundo. Me di cuenta de que nunca me lo había “cuestionado”. Sin embargo, mi respuesta se produjo rápidamente:

-        Por más “dolamas” e incomodidades que tuve durante el embarazo, trataba de estar contenta por lo que estaba pasando en mi vida y en mi cuerpo. Claro que esto no quita que cuando tenía las hormonas revueltas, llegué a tener mis días de “locura” e irracionalidad. De eso nadie nos salva.

-        Le hablaba mucho al bebé (dentro de la panza). Lo hacía parte de mi cotidianidad. ¿Por qué no?

-        Trataba de verme presentable aunque a veces me sintiera horrible y destruida. No es que me vestía ni me maquillaba como para una gala, pero procuraba estar presentable en sociedad, sin eso implicar lujos ni extravagancias.

-        Cuando el nene nació, mantuve mi vida bastante parecida a la que llevaba cuando no era madre. Incluir al bebé en todo fue clave para no enloquecer: salía a comer, visitaba amistades, viajaba, permitía ruidos en mi casa, paseábamos a la perra…todo como antes, sólo que con un miembro adicional en la casa.

Para mí fue crucial entender que no es necesariamente como te dicen: “no vas a tener vida social, no saldrás”, sino todo lo contrario; tu bebé se acopla a tu vida y a la rutina de todos como familia, tú integras ese bebé al núcleo familiar y lo haces partícipe de todo.

Podía parecer una loca, pero cuando acomodaba la compra del supermercado en la alacena, le iba diciendo a mi bebé: “esta es la lata de salsa, que es roja y se usa para tal o cual cosa”, “este es el arroz, que es blanco y algún día empezarás a comer”, “estos son los guineos…son amarillos”, “estos tomates anaranjados van para la nevera”. Él me prestaba atención, miraba mis labios y balbuceaba. En cosa de nada mi nene habló, y habla muy bien y muy claro. Se expresa de manera correcta y en oraciones completas.

Además de estar en un centro de cuidado diurno desde los dos meses de edad (porque ambos padres trabajamos), compartíamos con otras familias con niños durante los fines de semana en actividades, cumpleaños o parques. Al sol de hoy, sigue siendo un niño muy sociable, y donde quiera que va encuentra con quién jugar o hablar.

Sí, uno se cansa, y hay días en los que creerás que no sobrevivirás, pero hay que recordar siempre que esa bendición de ser madre no todos la pueden experimentar. ¡Somos privilegiadas!

¡Feliz maternidad!

###

27 de marzo de 2013

 

Llegó el día…de dejar a mi hijo en el “daycare center”.

Llegó el día…de dejar a mi hijo en el “daycare center”.

© Brendaliz Figueroa Guzmán

Cuando dejé a mi hijo en el centro de cuidado diurno por primera vez tenía dos meses. Sí, se había terminado el tiempo de “maternidad” y ya debía regresar a trabajar. Entregué una carta breve a quienes lo iban a estar cuidando por más de ocho horas diarias.

Hoy, tres años y varios meses después de aquel día, me pasó algo muy curioso. Durante mi hora de almuerzo estuve contando a varios compañeros de trabajo sobre ese primer día y aquella carta. Dije: “hablaba sobre la personalidad de mi bebé, las cosas que le gustaban, su ‘rutina’ (para que pudieran identificar su llanto o comportamiento según pasaba el día), y lo más importante, que les estaba dejando un pedazo de mi corazón, que confiaba en que estarían haciendo un buen trabajo, pero que yo estaba dejando bajo su cuidado a la persona más importante de mi vida.

Hoy mismo, por la noche, recibí un correo electrónico de una de las personas que cuidó a mi bebé esos primeros meses hasta el año. Me emocioné mucho al leer que le había tocado dejar a su bebé de cinco meses al cuidado de otros, que nunca había olvidado aquella carta que escribí el primer día de mi hijo en el “daycare”. Escribió que había sentido lo mismo: que estaba dejando una parte de su corazón.

Con su permiso, aquí  su mensaje completo:

¡Hola!

Qué tal?   

Estuve pensando en ustedes hace unas semanas y desde entonces quería escribirte.
Mi hijo empezó el cuido la semana pasada y me acorde de ti…los primeros días fueron fuerte, no para él, sino para mí…

Me acuerdo de la carta que escribiste cuando dejaste a Joshua–y aunque no recuerdo todo, me quedó que pusiste que en nuestro cuidado quedaba “parte de tu corazón”…y asi mismo me sentí. Después de 5 meses con él en casa, estaba segura de que nadie lo conoce o lo cuidaría como yo….Pero también me acordé estar de el otro lado (maestra) y aunque es muy cierto, eventualmente aprendemos el ritmo del bebé.

Me acuerdo que dijiste que creías que es más saludable para padres e hijos que los bebés vayan a cuido. Así conocen otros bebés y aprenden a ser sociables, cívicos, a compartir, etc…

Ahora todo eso me ‘hace sentido’ y quería agradecerte :) La verdad es que me fue de aliento. Aprendí mucho en Little Brains, y agradezco la oportunidad que tuve de trabajar con los bebés y lo mucho que me enseñaron. Pero también por la oportunidad que tuve de conocer muchas mamás trabajadoras que a la vez dan el todo por sus hijos. Gracias por tu ejemplo!

Saludos a los 3!

Frany

Frany:

No creo en las casualidades. Si HOY contaba esto en mi trabajo y hoy mismo tú me escribiste es porque estos pensamientos estaban alineados/conectados de alguna manera. No hay nada que agradecerme. Al contrario, siempre he estado y estaré agradecida por todo el amor que le diste a mi hijo. Eso es algo que no se puede pagar (con dinero). Me alegra que madres trabajadoras y “fajonas” te hayamos inspirado, y sobre todo, que ahora que eres madre entiendas cómo me sentía todos los días cuando dejaba a mi hijo al cuidado de otros: simplemente feliz por el regalo más preciado…la maternidad.

En estos tiempos modernos, lo más importante es la calidad del tiempo que le dediques a tus hijos, y no necesariamente la cantidad.

###

22 de marzo de 2013

 

Un payaso con buen corazón

Un payaso con buen corazón

© Brendaliz Figueroa Guzmán

Con tan solo tres años, mi hijo me ha demostrado que tiene un gran corazón. Lo he visto sufrir y compadecerse de los indigentes y de los perros sin hogar.

Un día le preguntó a mi esposo porqué había una persona vendiendo algo en la calle y nosotros le decíamos “no” con la cabeza. Le explicamos que no estaban vendiendo nada, sino que estaban pidiendo dinero, y que no le dábamos porque son muchos en la calle y no podemos darle a todos. Entonces preguntó por qué esa persona pedía, si no tenía familia ni casa. Le explicamos que posiblemente tenía,pero que muchas de estas personas estaban enfermas y por eso no se les hacía posible regresar a sus hogares. También le dijimos que algunos de ellos no tienen familia, o si la tienen, no saben dónde está.

Estas explicaciones fueron lo suficientemente desgarradoras como para que se angustiara y se le aguaran los ojos.

No queríamos ser crueles, sino hablarle con la verdad.

Luego de eso decidió preocuparse por los perros realengos. Me preguntó por qué los perros estaban en la calle. Le dije que no tenían dueños. Me dijo: “oh, sí, mira mamá, ese señor que va por allá es el dueño de esos perros, yo lo veo”. La realidad es que el hombre que él veía nada tenía que ver con los perros”. Le contesté: “no creo”. Me dijo: “yo sí”. Al ver otro perro más adelante volvió con lo mismo. Le dije que ese perro que veía no tenía casa y por eso estaba en la calle. Me contestó: “pero si yo vi una casita de perro en Walgreens, ¿por qué sus papas no le compran una?”

El sábado pasado estábamos en la playa, y sin querer, le dio con una piedra a otro niño. Inmediatamente me puse como una histérica y fui a regañarlo (sin haber escuchado su explicación y sin haber presenciado bien el suceso), y el muchachito lloraba más que el golpeado. Decía “fue un accidente”. Aunque de primera intención no quiso pedir perdón, al poco rato lo hizo, cuando dejamos de obligarlo a decirlo. Luego los dos niños compartieron sus “snacks” como si nada hubiese pasado.

Hace dos meses fuimos a visitar a una amiga que acababa de dar a luz. Para mi sorpresa, mi hijo estaba encantado con el recién nacido, al punto de que no quería que yo soltara al bebé, me pedía que lo tomara en mis brazos todo el tiempo y que le cantara. Él le sobaba la cabecita y lo arropaba.

Ayer llegamos del supermercado, y abrió unas galletas para ofrecerle a los vecinos que estaban en la calle. Me he sorprendido al ver que abre las puertas de los establecimientos  y espera que la gente pase.

No tengo la menor duda de que estos gestos son aprendidos, ya que tanto su papá como yo le hemos enseñado a ser compasivo, amable y a compartir, y lo hemos involucrado en actividades de benefiencia. Espero que podamos seguir con esta labor de tanta responsabilidad (ser padres), ya que si hay algo que deseo en la vida es darle al mundo un buen ser humano.

La característica que más resalta de mi hijo es su payasería, pero tengo que reconocer que debajo de su careta de payaso se esconde un niño con un gran corazón. Me alegro tanto por eso.  Hablando a calzón quita’o, como decimos, se me infla el pecho, y punto.

###

25 de marzo de 2013

Respuestas lógicas

Respuestas lógicas

© 2013 – Brendaliz Figueroa Guzmán

Cuando los hijos no hablan (porque todavía son muy pequeños), todo nos parece tan “cute”, pero a la vez uno no deja de preguntarse cómo será cuando pueda expresarse bien, de manera lógica y que todo el mundo lo entienda. Uno no sólo se lo pregunta, uno anhela que hable. Pues yo no tuve que preguntarme ni anhelar eso por mucho tiempo. A mí me llegó rápido, porque mi nene salió medio loro, y habla bien desde bastante “joven”.

Las respuestas que nos da ahora mismo –que tiene 3.5 años- son para morirse de risa.

Hace varios meses abrió algo nuevo que le regaló no sé quién. Al poco rato llegó mi mamá a casa, y al ver el juguete le pregunta “y eso, ¿de dónde salió?, a lo que él contestó “de la caja, abuela”.

Unos días antes de esa grandiosa respuesta, se había caído de la cama. Le pedí que me dijera cómo se había caído. Me dijo: “como una rueda”.

Al día siguiente, se quejó porque hice el desayuno y no lo esperé. (Quería ayudarme porque dice que es chef, y suele ayudarme en la cocina). Le dije: “Bueno, m’ijo, te quedaste espacia’o, y yo avancé”. “¿Pasia’o, mamá? ¿Que me quedé en el pasillo?, preguntó. “No, Joshua, no, ESPACIA’O”, le dije. ¿Su respuesta? “Ahhh, como en el espacio, por allá con los planetas y cohetes. Entiendo”.

¡No tuve ni que explicarle! Su lógica me hace recordar que ya está grande.

###

21 de marzo de 2013

 

Yo no sabía que él sabía

Yo no sabía que él sabía

Yo no sabía que él sabía

© 2013 – Brendaliz Figueroa Guzmán

Mi nene de tres años es muy dispuesto. Todo lo quiere aprender, y rara vez acepta ayuda. Le gusta intentar solo primero. Hace unas semanas se acabó el papel de baño y me dice que quiere ponerlo en el “palito”. Sí, donde se supone que debe ir pero por lo general los hombres desconocen ese maravilloso palo…ahí mismo.

Me dijo: “enséñame”. Yo estaba haciendo otra cosa, pero me dispuse a ayudarlo, cuando de repente, como un gran milagro, mi esposo le dijo “te enseño”. No es que mi esposo no quiera enseñarle cosas a mi hijo. Todo lo contrario, hacen un montón de cosas juntos y comparten muchísimo. Me sorprendió que quisiera enseñarle a poner el rollo de papel de baño donde va.

Los observé logrando tan grandiosa hazaña. Por primera vez mi esposo ponía el papel donde yo siempre deseaba que lo pusiera. ¡Wow!

Mi hijo me mira y me dice: “lo hicimos, mamá”. Contentísima, comencé a aplaudir y a gritar en voz alta: “Yo no sabía que él sabía”. Mi esposo se limitó a decir: “muy graciosa”.

Espero que mi hijo no olvide algo tan importante que le puede evitar muchas cantaletas el resto de su vida.

###

6 de marzo de 2013

 

 

Cabello cortado por mi hijo, de su propia cabeza.

Vocación de…

Vocación de…

© 2013 – Brendaliz Figueroa Guzmán

Los niños suelen mostrar interés por actividades en particular. Al mío le gusta cantar, hacer ruido (música) y estar en deportes (o por lo menos en la calle, jugando y corriendo).  Ayer descubrí que tiene una vocación: el estilismo

No me extraña. De pequeña  me gustaba peinar cabelleras, hacer peinados, y de adolescente me atreví a meter tijeretazos, cortar flequillos, etc.

Ayer recibí un mensaje de texto de la directora del pre-escolar de mi hijo. “Joshua se  cortó un pedazo de pelo”, leí. Inmediatamente me lo imaginé con media frente al descubierto. Me reí. No podía hacer otra cosa.

Cuando lo busqué por la tarde le dije: “Hola. Me dicen que te cortaste el pelo. Cuéntame. Me avisas, porque enseguida te meto en una escuela vocacional y te encaminamos”. Me miró con ojos de “¿qué dices?”, y me preguntó: “¿por qué dices eso?”

Le dije que si le gustaba cortar pelo lo tendría que hacer bien.

Le escudriñé la cabeza y no le vi nada recortado. Pensé que había sido cosa de dos centímetros, algo mínimo, y no le di mucho color al asunto.

Esta mañana me dice su maestra: “te guardé algo de recuerdo”. Eran dos pulgadas de cabellera amarradas con cinta adhesiva. “Wow, ¿de dónde se sacó esto tan largo y tan bien que ni se le nota?”, pregunté.

La maestra tampoco pudo encontrar dónde hizo el corte. Lo hizo tan bien que es imposible adivinar dónde metió la tijera. Me dijo que lo hizo en cosa de un segundo, y que no actuó solo. Su amigo también hizo lo propio. Son dos los recortados. Tengo curiosidad por ver el pelo del otro niño. Voy a llamar a la mamá, para que me cuente.

Quiero entrevistar a los dos nenes para saber cómo fue que pasó todo. Informes preliminares indican que las versiones se contradicen, ya que el mío dice que su amigo se recortó primero, y el amigo dice que mi hijo se recortó primero. Tampoco sé si el amigo le aguantaba el pelo mientras el mío se recortaba o si cada cual actuó en su propia cabeza de manera independiente.

Pronto estaré abriendo Joshi’s Cuts en el garage de casa. Los recortes serán gratuitos.  No me hago responsable por los daños. Es como en las piscinas donde no hay salvavidas: “swim at your own risk”.

###

7 de febrero de 2013

Cabello cortado por mi hijo, de su propia cabeza.

 

 

 

 

Compromiso ecológico

Compromiso ecológico


Compromiso ecológico

© 2013 – Brendaliz Figueroa Guzmán

No soy fanática de los restaurantes de comida rápida, mejor conocidos como “fast food restaurants”, pero tampoco voy a negar que una vez cada varios meses me doy la vuelta por alguno de ellos.

Cuando voy, me da trabajo ordenar la comida, porque no conozco el menú, así es que parezco analfabeta frente a las opciones. De hecho, mi hijo no come hamburguesas ni papas fritas. Tampoco toma “refrescos”. Claro que en estos restaurantes hay alternativas “light” y saludables, y siempre tengo la opción de frutas, leche y agua para mi nene.

En enero fue inaugurado el primer restaurante ecológico de la cadena Mc Donald’s en Puerto Rico y el Caribe. Fui invitada a una visita llamada “Puertas Abiertas” para conocer un poco sobre la operación del restaurante y los detalles de su construcción.

¿Por qué fui? Porque quería ver cómo es que un restaurante de comida rápida puede tener algo de ecológico. Ya he contado la cantaleta que le tengo a mi hijo cada vez que lo baño y cierro el grifo: “no se desperdician los recursos naturales”. El lo repite como un mantra, y le dice lo mismo  a la abuela. Creo que también les he contado que no uso bolsas plásticas, sino reusables. Es regla en casa no usar bolsas plásticas, y punto. Recuerdo que cuando era pequeña me pasaba apagando todas las luces que encontraba encendidas por toda la casa. Parece que nací con algo de conciencia ambiental.

El nuevo Mc Donald’s, localizado en Plaza Guaynabo (Guaynabo, Puerto Rico):

-cuenta con tecnologías y prácticas renovables que se estiman reducirán el consumo de agua en un 20% y el de energía en un 10%.

-utiliza energía solar para calentar el agua

-cuenta con ventanas grandes de cristal, domos, iluminación interna de tipo LED y lámparas reflectoras que permiten maximizar el uso de la luz natural

-tiene acondicionador de aire inteligente, que monitorea la temperatura interior y exterior del restaurante

-está equipado con inodoros que utilizan agua de lluvia y  un sistema dual que permite reducir a la mitad los desechos líquidos y el consumo de agua.

-tiene sistema de riego de jardín automático

-está decorado con materiales eco-amigables de fuentes renovables como: piedra natural, fibras de bambú, estructura de acero reciclado, adoquines de hormigón y grama, piso de goma reciclada y fachada con botellas recicladas.

-tiene Mc Café del cual puedes ordenar desde el servi-carro, que, dicho sea de paso, es doble, por lo que deben avanzar más

Además de estar detrás del mostrador  o “counter”, tema para mi próximo “post”, ¿qué fue lo más que me gustó?:

Como parte del compromiso de Arcos Dorados (la mayor franquicia de Mc Donald’s del mundo) para preservar el ambiente, la empresa anunció su alianza con la entidad sin fines de lucro Amigos de El Yunque. Arcos Dorados realizó un donativo de $10,000.00 a esta entidad, que busca educar y promover la conservación del Bosque Tropical de El Yunque en colaboración con el Servicio Forestal de los Estados Unidos.

Todos y cada uno de nosotros tenemos el deber de conservar el ambiente.

¿Estás haciendo algo pro-ambiente? ¡Cuéntame!

###
30 de enero de 2013

*Nota: Mc Donald’s ni Arcos Dorados solicitaron este escrito. Mc Donald’s no es un auspiciador de este blog. Parte de lo escrito  es información de un comunicado de prensa que se me proveyó. No he recibido compensación alguna por esta reseña, que es voluntaria. Lo hago en calidad privada y personal.

 

 

 

¿Soy buena madre?

¿Soy buena madre?

 

“Mother love is the fuel that enables a normal human being to do the impossible.”

–Marion C. Garretty

 

© 2013 – Brendaliz Figueroa Guzmán

El “corre y corre” de todos los días, los tapones de  la mañana y de la tarde, las cosas que empiezo a hacer y (casi) nunca acabo, el poco tiempo que comparto con mi hijo porque paso más tiempo trabajando, lo cansada que estoy por las noches y la poca tolerancia que me queda a esa hora, irme a hacer ejercicios porque tengo que hacer algo para mí pero a la vez sentirme mal porque es otra hora que no estoy en casa con el nene… eso y unas cuantas cosas más me han hecho cuestionar si soy buena madre o no. No es fácil el debate interno. Me he sorprendido preguntándome algo tan serio. Claro, luego de  organizar mis pensamientos, analizarlo todo bien y hablar con otras madres, me doy cuenta de que no soy la única que ha pasado por algo similar, y sí, soy buena madre. Es cosa de no contar la cantidad de tiempo que paso con mi hijo, sino la calidad del tiempo que le doy y lo que le enseño con mis palabras y mis actos.

Busqué unas citas para inspirarme e inspirar a otras madres que alguna vez han sentido algo parecido:

“Motherhood: All love begins and ends there.”–Robert Browning

Making a decision to have a child-it’s momentous. It is to decide forever to have your heart go walking around outside your body.” –Elizabeth Stone

“Mothers are instinctive philosophers.” –Harriet Beecher Stowe

###

25 de enero de 2013