November 16, 2020

Suelta la mochila

©2020 Brendaliz Figueroa Guzmán

Es muy probable que de solo leer “suelta la mochila”, ya sepas por dónde voy. Sí, las mujeres cargamos con una mochila salvaje de cansancio, responsabilidad y culpa.

Tengo dos hijos, y todavía no han llegado a las edades verdaderamente “sabrosas”. Lo que sí llegó fue una pandemia “chulisnaqui”, que ha puesto todo a flor de piel. Y bueno, ni modo, hay que bregar con esto y con lo que venga.

En casa hemos tenido todos los “moods” posibles, todos. No es para menos. Estamos en estas desde marzo, y ya casi se acaba el año.

Son tantas las veces que me he repetido la pregunta de siempre: “¿Lo estaré haciendo bien?”.

Como si no fuera suficiente, a esta carga cada cual le suma otras tantas. Además de mi his hijos, tengo colgando de mi corazón (y dentro de la mochila) a una “niña anciana”, a la que no he podido acercarme (físicamente) desde marzo. Eso no ha impedido que la vea de lejos todas las semanas, pero no es lo mismo ni se siente igual.

Sigo llevando a los nenes durante los fines de semana, y la saludamos desde la calle.  El jueves pasado, abuela me preguntó por “los nenes”. Ella no estaba muy clara de quién era yo, pero sabía que soy la que a veces va a verla con dos hijos, y ese día estaba sola.

El sábado pasado dije: “mañana vamos a ver a abuela”. No sabía qué esperar, porque con un preadolescente en casa, he aprendido que en un segundo todo puede cambiar, y nunca podemos imaginar reacciones de nada. Para mi sorpresa, los dos dijeron “ok” enseguida y tranquilitos.

Y fue justo en ese momento que solté (solo un poco) la mochila. Ahhh, ¡qué alivio! Saber que abuela, dentro de su condición de Alzheimer, y sin saber quién soy, me pregunta por los nenes y que ellos no tengan reparos en ir a verla, me alivia un chin “la carga”. ¿Cómo? Pues, esas pequeñas cosas me van contestando la pregunta de siempre.

Hace dos semanas los invité a lavar el carro conmigo. Los dos dijeron que sí, y se hicieron los locos. Lavé el carro sola.  Ayer los invité de nuevo a lavar el carro, y como magia, en un ratito los tres habíamos terminado de lavar el carro. “Wow, ¿quiénes son estos niños?”, pensaba yo.

Saber que es a mí donde vienen cuando tienen preguntas “existenciales”, de esas que requieren respuestas “trascendentales”, me alivia otro poquito de la carga (aunque pensándolo bien, debería darme más carga, ¿no? ja,ja).

Reconocer miradas de complicidad y tener momentos de carcajadas con códigos que solo nosotros entendemos, me libera un montón de carga.

Soy la peor soltando la mochila, pero a veces lo hago…¡y es bueno!

¡No somos perfectas, y nunca lo seremos! Soltemos la mochila, aunque sea solo por un ratito.

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  1. Excelente y tienes mucha razón! 😘 Eres una dura! 💪🏼

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  2. Wonder Woman !!

    Además de los personajes que describes, te faltó uno que no es tan importante pero ayyyyy como “bregas” (jajaja es la primera vez que uso esta palabra! Espero que la haya empleado correctamente) con el. como si fuera una “lonchera” ( palabra mexicanisima para describir el lugar donde pones el snack) y ahí adentro cargas mucho peso, muchísimo! Es precisamente donde, creo yo, tu mochila se siente tan pesada y llena de cosas que no necesitas para tu alimentación: problemas, fricciones, arrebatos, malos humores, desplantes, desaires….

    Me encanta tu artículo, y estaré al pendiente para leer el próximo!!

    Un abrazo

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    • Gracias, Laura. Bienvenida al blog. Gracias por tu “feedback”. Usamos la palabra lonchera, igual que tú. Usaste “bregar” de manera excelente, ja,ja. Te llevaste algunas cuantas “boricuadas”, para recordar tu paso por Puerto Rico.
      Sí, la mochila tiene lonchera pesada y unas cuantas “chucherías” de lo más “heavy”. Lo sé. Estoy intentando hacer algunas cosas nuevas y otras de manera diferente… a ver qué tal.

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  3. Cariño sabes que siempre te lo he dicho eres una madre ejemplar.
    Me encanta el concepto que usas “la mochila” para esto que llamamos vida, responsabilidades y rutina . Se vale soltarla de vez en cuando, lo que no se vale es delegarle a otro que cargue nuestra mochila, porque cada quien tiene que cargar la suya con la ayuda de Dios. Sigues siendo mi madre modelo, a la que quisiera clonar para cada niño que necesita esa madre que le ayude con su mochila.
    Cuídate mucho, Dios te siga dando salud para que sigas cargando disfrutando y cuidando esa mochila que están llenando mis niños. Un abrazo, besos a mis niños grandes. Dios me los siga llenando de bendiciones. 🙌🏻 🤗 😘

    P.S. Me encanta la foto, recargando energía.🙏

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    • Laura, ¡qué linda tú siempre! Muchas gracias. Sí, cada mochila tiene su “dueño” y no podemos pretender que otro la cargue.

      Gracias, siempre. TQM.

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  4. Brenda! Una madre más entregada que tú, difícil de encontrar. Me encanta verte “soltando la mochila”!!!! Dios no nos abandona! Besotes

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  5. Que muchas cosas llevamos…. pero lo principal es cuando sueltas… nos falta mucho en esta vida pero la vivimos que es lo importante.

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