September 5, 2012

La detective

La detective

© 2012 – Brendaliz Figueroa Guzmán

Con esto de ser madre uno se convierte además en psicóloga, mediadora de conflictos, curandera, cuenta cuentos…en fin, uno lo es todo (o casi todo).

A mi hijo le dolía la lengua. Bueno, por lo menos eso era lo que él decía. Le metimos medicina pensando que era dolor de garganta. Intenté verle la garganta pero como se convierte en cocodrilo (es decir que no hay madre que pueda hacer fuerza en esa mandíbula) pude ver muy poco.

Esa noche dijo que le dolían los dientes. “Caray, la rompe-huesos. Pobrecito. Me chavé y se chavó; él enfermo y yo a ver cómo hago con el trabajo”, pensé. Pero como estaba de lo más feliz y saltarín pensé que tenía q ser otra cosa.

Anoche casi a las 11pm me dediqué a rebuscarle la boca.

Tarááán! Le encontré tres aftas bucales en la encía inferior. Ese era el dolor de lengua y de dientes.

Fue una investigación exitosa.

¿Que si pude tratar las aftas con algún remedio (medicina o remedio casero)? No. No se dejó tocar. Pero yo feliz de que no fuera infección de garganta ni una “monga” de esas que tumba a uno.

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5 de septiembre de 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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