Guarda tus lágrimas

©2016 Brendaliz Figueroa Guzmán

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Con el comienzo de clases y muchos niños yendo a centros preescolares por primera vez, he visto y escuchado a muchas madres contando lo tristes que se quedaron sus hijos, y ellas casi muertas de pena y remordimiento al irse y dejar a sus niños llorando.

A mis dos hijos los dejé en un centro preescolar muy bebés. Al nene a los dos meses…tenía que trabajar, y no me sentí mala madre por eso. Modestia aparte, soy una jodienda de madre, punto y se acabó. Nadie me hará pensar lo contrario. Reafírmatelo tú también. A la nena la dejé cuidando a los tres meses (creo). La misma historia…

¿Que si lloré al dejar a mi nene a los dos meses? No, no lloré. No soy de piedra, sencillamente había llorado bastante unos días antes cuando me fui a trabajar y lo dejé con su padre en la casa. Estaba semi preparada para este primer día del cuido. Fui sin maquillaje, segura de que iba a llorar, pero como el universo lo pone todo perfecto, allí me encontré a un amigo de la infancia y adolescencia, a quien no veía hacía buen tiempo. Me dijo que me fuera tranquila, que sus dos hijos estuvieron allí desde bebés, que no tenía nada que temer. Este amigo es mucho más “jodón” que yo, así es que me quedé tranquila.

A lo que iba…

Ahora uno llora, y en unos años se ríe de estas lágrimas “tontas”. Y les digo tontas de cariño, porque con el tiempo he aprendido que las lágrimas hay que guardarlas para ocasiones que las merezcan, como por ejemplo:

  • Cuando te paras encima de una pieza de Lego
  • Cuando estás lactando y te la muerden. PERMITIDO GRITAR Y LLORAR
  • Cuando por fin terminas tu jornada de super madre a las 12 de la medianoche, pones tu cabeza en la almohada y justamente en ese preciso momento tu bebé se despierta. ¿Que no te ha pasado? Dichosa tú…
  • Cuando estás vestida, lista para conquistar el día y se te mancha la ropa
  • Cuando la lluvia matutina te arruina la rutina de ir al colegio a dejar al grande, porque te bajas con los mil paquetes y la toddler colgando de la cadera, todos debajo de una sombrilla porque no encontraste las otras 4 que sueles tener en el carro
  • Cuando tienes la paciencia en negativo diez y a uno de tus hijos le da con hacer un berrinche porque sí, de la nada
  • Cuando descubres que tu traje nuevo de trabajo, sí, ese que te quedaba muy bien, quedó semidespintado con cloro y solo te lo habías puesto una vez
  • Cuando vas en el avión con tu hijo que acaba de aprender a caminar y lo que quiere es andar “suelto” en un vuelo de seis horas, de las cuales tu bebé llora y grita durante cinco
  • De risa…sí, llorar de risa

En fin, podría mencionar muchas ocasiones en las que puedes dejar escapar lágrimas, esto fue solo una pequeña lista de posibilidades.

Ahora, como digo una cosa digo la otra. Puedes llorar hasta el cansancio:

  • En los programas/las presentaciones de navidad de la escuelita de tus hijos
  • Cuando vacunan a tu bebé de pocos meses y tu hijo de 5 años llora solidario y sin consuelo durante una hora, porque a su hermana “le duele” (pero ella casi ni se entera de los pinchazos)
  • En las graduaciones

¡Te lo dice una  llorona profesional!

*Este post es de apoyo para todas las madres que han llorado estas semanas o se han sentido tristes con el comienzo de escuela y centros pre escolares. Adelante, se puede, todos estarán bien, créanme.

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